Vino: cuéntame tu historia


Historias del vino

Vinos con historias

Cuando entré en el supermercado para comprar una botella de vino, me encontré con caras tristes. Caras de pocos amigos, anticuadas, poco atractivas y sin alma. Todos eran rojas y muchos me miraban con aire de arrogancia diciéndome que ellos eran los mejores y si no les compraba, era porque no tenía ni idea de vino. Cuando miré hacía las cervezas, el mundo parecía otro. Aquí habían unos machotes que cantaban canciones (Estrella Damm), el otro estaba hecho de un coche (Heineken), a uno que le gustaban los deportes y las embarazadas (Free Damm), un andaluz cachondo (Cruzcampo) y el otro muy español, arraigado al fútbol (Mahou). Aquí todos me contaban su historia particular.

Ojalá hubieran más vinos de que me contaran algo. En vez de tener un lío con uno de estos vinos que no me decían nada más que eran los reyes del mambo, decidí ir a una agente de matrimonios (una tienda especializada) para que me buscara una buena catalana, riojana o vete a saber qué pareja. Allí el ambiente ya era otro. Tenía ganas de sentir amor y el agente (vendedor) me presentó a muchas novias potenciales. Lástima que no todas estuvieran a mi altura, no me hablaban. El agente me explicó la historia de cada uno de los pretendientes, pero yo quería escuchar la historia del vino por su propia boca. Me fijaba en su estatura (botella), los vestidos (etiquetas) y los colores, su curriculum (contra etiqueta) era uno de los puntos importantes de la reunión.¿ Los podría encontrar en facebook o Twitter? No me lo dijeron. ¿Dónde y cómo se criaron? A veces me lo explicaron, muchas veces no. Otros me contaron mentiras a través de una poesía que ni ellos se creían ¿Por qué tenía que casarme con ellas y no con otras? Tampoco me lo dijeron. Algunos no querían expresar nada, pues no tenían curriculum. Al final me decanté por un vino moderno, no estaba en facebook, pero me enamoré de él. Si no fuera por el agente, el amor me parecería imposible. Viva la historia del vino!

Climate Change in Wine Bottles


We’ve read a lot about our globally changing climate. Apart from hearing news that Climate Change is irreversible, we have been forced to change our way of living in order to reduce its effects. Last week, temperatures in many Spanish cities such as Barcelona and Valencia witnessed record historical highs. In Pakistan there are floods and in Russia there has been devastation by way of  heatwaves. In spite of this, for me, this August has been one of the strangest that I can remember, with temperatures as low as 18º/19ºC here in Spain.

However, it seems that Global Warming has also shifted to wine bottles. Let me explain: white wine is supposed to be consumed at cold temperatures i.e. chilled  . Red wine is supposed to be consumed at room temperature. Chilled means 7ºC and room temperature means between 16ºC and 18ºC.

I hate being served a white wine at 3ºC, a temperature where the wine is unable to express anything of  its aromas or flavours. You would rather have a Coke or some chilled water. Wine has to be respected. Wine is much more than a simple drink. At such low temperatures it’s impossible to njoy these treasures. It’s insane to consume a wine at 25ºC, which is room temperature… in a restaurant kitchen, but not for humans to drink or enjoy it. Having it this warm, will burn your tongue and its soul will have evaporated for the gods to savour.  Having some hot Earl Grey tea seems a viable option to forget your plight.

The world is changing. Temperatures are rising. It’s getting hot  out there, but that’s no reason for it to affect the temperature of our wine.  That’s what common sense was invented for. That’s why we have fridges and that’s why human beings are here; to make a difference.  Let’s hope they realise soon so that we can restore some justice to our wine bottles and to us wine consumers…

Cambio climático en la botella de vino


Hemos leído y escuchado mucho del cambio climático en el mundo. Además de enterarnos por las noticias que el calentamiento global es irreversible, tenemos que cambiar nuestra manera de hacer las cosas para paliar el efecto. La semana pasada en muchas ciudades españolas como Barcelona y Valencia se logró la temperatura más alta de la historia. En Pakistán hay inundaciones y en Rusia también ha habido olas de calor. No obstante este agosto es uno de los más raros que recuerdo,  incluso con temperaturas que han rozado los 18ºC/19ºC.

Me temo que este cambio climático también llega a las botellas de vino. Me explico: el vino blanco se tiene que tomar frío, o sea, bien refrescado. El vino tinto a temperatura de ambiente. Bien refrescado significa a 7ºC y temperatura de ambiente significa 16ºC – 18ºC.

Me molesta cuando me sirven un vino blanco a 3ºC, cuando a éste temperatura no se percibe ninguna expresividad del vino, nada de aromas, ni gusto. Prefieres a una Coca Cola o un agua. Tenemos que tratarle bien al vino, el vino es mucho más que eso. Con temperaturas tan bajas no se pueden disfrutar estos caldos. Al mismo tiempo un tinto no se puede tomar a 25ºC, que puede ser la temperatura de ambiente en la cocina de un restaurante, pero no para beber y disfrutar de él. Tomándolo tan caliente, te quema la lengua y al vino le falta alma.  Lo único que quieres es un té para olvidarte.

El mundo está cambiando. Las temperaturas también. Todavía hace calor pero eso no tiene que afectar la temperatura de consumo de nuestros vinos. Por ello existe nuestro sentido común. Por eso existen las neveras. Ojalá se den cuenta y que traten a nuestras botellas de vino con justicia.

Diario de un sumiller #6. El servicio


15.15

Faltaban 2 mesas para pagar y quedaban los banqueros. Josef se ocupaba de todo y yo sólo tenía que vigilarlo un poco, el lujo de ser un jefe sumiller. Pero eso significaba que yo tenía que repasar unas cuantas copas a mano. Aunque nuestro restaurante estaba equipado con la más alta tecnología, no disponíamos de un lavaplatos para las copas Riedel que teníamos. Se tenían que limpiar a mano. Sé que para muchos eso podría ser un drama pero para un sumiller experimentado como yo, no suponía ningún esfuerzo. Tener las copas brillantes y bien repasadas, bien colocadas en cada mesa,  me poníoa los pelos de punta.

Durante todo este tiempo no podía sacar a Atena de la cabeza. ¿Qué hacía esta mujer? No entendía la relación con el hombre que la acompaño, ni por qué tenía interés en que le llamara. Yo no era nada guapo, pero sí sabía cómo hacerle feliz. Ella sabía apreciar los vinos y tenía buen gusto. La mujer de mis sueños. ¿Podría ser yo el hombre de los suyos?  Tenía alguna duda . ¿Con qué vino la podía conquistar? Justo en este momento me llamó Josef “Mario, la mesa 7 quiere verte” me dijo con rostro serio. Me acerqué a la mesa.

“Hola señor” me dijo un hombre mayor, en la mesa con su esposa “nos ha encantado su explicación de este maravilloso vino y el maridaje fue toda una sorpresa” le di las gracias, el siguió “es más, hemos ido a muchos restaurantes de nivel y ninguno se acerca al suyo, ni en calidad, ni en servicio. Recibe nuestro profundo agradecimiento a todos ustedes por una comida inolvidable.” El hombre me miró a los ojos, casi llorando por alegría, realmente estaba emocionado. De repente su mujer le cogió el brazo y se acercó a él, susurrando algo a los oídos. “Lo que dice mi mujer es que voy a mandar un amigo para que reciba una experiencia gastronómica igual o mejor que nosotros. Se llama Pol González y es uno de los periodistas eno-gastronómicos más respetados del mundo.” Le di las gracias de nuevo, incluso me emoción. El cliente medio se ocupaba de encontrar pegas y por cada 50, igual hay uno que te de las gracias. ¡Que pareja más maja! Nos despedimos e intercambiamos tarjetas. Este hombre me dejó sin aliento. Me fui corriendo hacía los banqueros. Read More…

El idioma y la voz del vino español


Puede parecer una pregunta extraña y rara. En España se habla español. Bueno se habla castellano, catalán, gallego, vasco, andaluz y canario para mencionar algunos de los más importantes. Evidentemente el vino de España habla español. Bien si no quiere viajar fuera del país, pero para conquistar corazones foráneas, es necesario una fuerte dosis de conocimientos de inglés y en un futuro próximo, chino, ruso etc.

El vino de España tiene reconocimiento internacional pero a la vez muchas sombras.  Parece difícil que un consumidor extranjero medio te pueda nombrar denominaciones de origen mucho más allá de Rioja, Ribera del Duero y Priorat y eso cuando hay 70 más los D.O. Pagos.  La presencia de marcas españolas de vino en las estanterías de los supermercados y tiendas especializadas extranjeras, no va de acuerdo con la posición que tiene España en el mercado. Es decir que nunca se tiene la impresión que España es el número 3 en el mundo, más bien da a pensar que España es uno de los últimos productores.

Francia e Italia tienen una voz que les ha dado el liderazgo en el mundo.  Pero los ganadores parecen ser los  páises productores del Nuevo Mundo  (Chile, Argentina, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda) que crecen como la espuma y la mayoría hablan inglés.  Pero no se trata sólo de conocimientos linguísticos sino una única voz. La voz es fuerte y la voz significa marketing. El marketing del vino de dichos países funciona y ha encontrado una gran aceptación con el consumidor. Algunos españoles en el mundo también han sabido conquistar con su inglés impecable algunos mercados. Sin embargo son pocos. España como conjunto no tiene una voz  fuerte, ni adecuada, ni sabe suficiente inglés para ir triunfando. La solución no es nada fácil pero empieza en casa. Empieza con ganas y una actitud de trabajo en equipo. Un equipo con diferentes culturas, historias y formas de ser. Se tiene que buscar una voz  e ir hacía un objetivo común. Sólo haciendo algún sacrificio se puede conquistar el corazón del mundo. ¿Puede el macho ibérico mostrar músculo y ganar? Sólo el tiempo nos dirá..

Vino caro, vino raro


Can’t buy me love (THE BEATLES)

¿Cuánto cuesta la botella de vino más caro del mundo?  Las 10 botellas más caras de la historía

¿Realmente vale eso?

Son preguntas que muchos se hacen cuando se escuchan los precios que se pagan para según que vino. Si aplicamos ésas preguntas al sector automovilístico, a los coches por ejemplo un Ferrari Enzo- ¿realmente vale 700.000€? Es decir ¿podemos percibir este valor y aprécialo cuando conducimos este coche? La respuesta es no probablemente.

¿Por qué hay personas que “invierten” tanto dinero en coleccionar botellas de vino que ni siquiera beberán? Pues habría que preguntarles.

Lo importante no es el precio, no es el dinero que gastamos en nuestro placer sino el valor que percibimos. El valor del placer. El valor del vino, la añada, la parcela y la bodega. Hay que buscarlo y encontrarlo. Si la demanda es alta y la oferta baja, el precio será alto. Si luego te gusta el vino o no, ya es otra historia. Yo he estado una vez en un Ferrari y te aseguro que yo no compro este coche por muchos millones que tengo.

A mi me gustan los coches, pero hace mucho que no leo una revista y por tanto no puedo apreciar el ruge del motor del Ferrari, ni su belleza. En fin, no tengo ni idea, ni el interés.  Sin embargo un Chateau Petrus del 1982, creo que sí podría apreciarlo pero tampoco estaría dispuesto a pagar el precio por ello.

Lo que podemos constatar es que el dinero no puede pagar la felicidad. El dinero no puede comprar el amor “Money can’t buy me love”.

Por muy caro que sea el vino, no te garantiza que sea de tu agrado. No siempre va en sintonía. Por eso déjate de ir por las nubes en tu vida. Ponga los pies en la tierra y empieza a vivir la realidad. Empieza a escuchar a tu paladar y sólo fíate de él. Enamórate del vino que te de gusto, que te de placer, que te satisfaga y que te cuente una historia. Porque eso es algo que el dinero no puede pagar.

En el restaurante: el servicio a los clientes


El servicio en el restaurante es tan importante como la calidad y la elección de los platos y vinos. Es uno de los pilares fundamental, el punto diferencial, uno de los factores del marketing mix del establecimiento que puede significar volver y recomendar, o no  por parte del cliente. Todavía hay muchos restaurantes en España que no cuidan el servicio y tarde o temprano verán afectados de forma negativa su negocio.

¿Qué significa el servicio? Sin duda la parte más importante es el trato humano. Pero también son otros aspectos como la limpieza y el equipamiento del restaurante que forman parte del servicio. Tomamos por ejemplo las copas de vino. Si pago 40 o 50€ por un vino, quiero tener una buena copa para poder disfrutarlo. No me hace falta que sea Riedel, Spiegelau o Schott Zwiesel, pero si adecuado y en consonancia por lo que pago. No me pongas una copa para agua, si tengo un vinazo del Priorat. No me pongas una copa que esté rayado y gastado. Cuando acabo mi primer plato, no me hagas que me quede con mis cubiertos para el segundo si estoy pagando más de 18€ para comer. Enséñame la marca del vino de la casa y no me pongas una botella con un corcho medio sacado de la botella. Eso no me da confianza. Me alegro si tienes una carta de 1000 vinos, pero ten algo por copas para que podamos probar vinos nuevos y sorprendentes. Read More…

Diario de un sumiller #5, El servicio


14:35

La mesa divina ya se estaba levantando. Los vi desde la puerta de la cocina. Me fui corriendo, para poder despedirme de Atena y a ver si algún día podría volver a verla. Volver a sentir una pasión única. Dos corazones como si fueran uno. Mis expresiones de agonía, amor y los pasos gigantescos del momento, en cámara lenta, mientras la pareja infeliz salieron enfadados, un carro de servicio que salía del pasillo de nuestra bodega me cortó el paso, los pantalones, los hue.., los huesos. Todo se tumbó con un ruido molesto y alto. Yo me caía, la cabeza primero, el carro y algunas botellas de whisky. Gracias a Díos, la caída fue limpia, las botellas se mantenían enteras y el tonto del culo Josef recibió una advertencia más. ¿Por qué no había mirado? Lo peor de todo, era que este percal no me dejó ni poder despedirme de Atena. Toda esperanza desapareció como un truco barato de David Copperfield. Read More…

En el restaurante: las propinas


Hace un par de semanas fui a un restaurante con mi mujer e hija y un amigo con su familia . En total éramos 4 adultos y 3 menores. Cerca de Calafell Playa en un restaurante, una arrocería para ser exacto, el restaurante estaba muy limpio y de las 20 mesas, 6 o 7 estaban ocupadas. Era un sábado a la hora de comer. Mi amigo me comentó que seguro hace un par de años, durante un sábado todas las mesas de éste establecimiento estaban ocupadas.

Comimos unas ensaladas mixtas de primero y la especialidad de la casa, un arroz de marisco para los adultos. Los pequeños comieron cada uno un plato de macarrones con carne picada y salsa de tomate. Pedimos agua, 3 botellas seguro y un Xarel.lo del Penedès, Castellroig si no me falla la memoria. Comimos muy bien, el servicio muy correcto y sólo yo tomé postre. Cuando llegó la cuenta de 155€ en total, nos miramos todos mutuamente sorprendidos. Habíamos revisado la carta con los precios anteriormente, y aunque no escogimos los más baratos, no teníamos la sensación que pudiera llegar al total que vimos.  ¿Cómo ha podido sumar tanto? Revisamos la cuenta y estaba todo en orden. Cada pareja pago su parte. ¿Y cuando pregunté a mi amigo si teníamos que dejar alguna propina, casi me pega. “Estoy harto de dejar propinas. Aquí pagamos la comida y el servicio. A mi nadie me da propina en mi trabajo.” Read More…

Diario de un Sumiller, #4 el servicio.


14:00

Ya estaba un poco cansado y bastante cerca de la cocina tomándome una Coca Cola. Escuché el silencio por un momento que me permitió relajar el cuerpo y eliminar toda la tensión. Me olvidé de todo y cerré los ojos sin dormirme. Justo en este momento pasó el jefe delante de mí. “Ahem! Mario? Qué estás haciendo aquí cuando hay todo este follón fuera? Dónde está tu asistente? Qué hacen tantas botellas del mismo vino en las mesas? Te pagan una buena comisión los de le bodega verdad?” Abrí los ojos enseguida, el jefe me había sorprendido. No era normal que viniera por aquí durante el servicio. Tampoco era normal que se fijara en las botellas y tantas preguntas en este tono era demasiado. Yo tenía ganas de explotar y a mandarle a tomar por… y en este mismo instante llegó mi salvación. Llegó Josef, mi asistente sudando la gota gorda. Ya no hacía falta que le pegara por lo de las botellas de Joseph Phelps. Qué vago era este chico. Decidí mantener la calma y dejarle en la mierda más sucia nunca visto jamás. “Josef” empecé “Si! Mario” me sonrió tímidamente. “Por favor, explícale al jefe porque yo estoy con la presión sanguínea a tope, al borde de un ataque de nervios, tomándome un respiro de 4 segundos y porque por inútil, tonto del culo, tú has llenado todas las mesas del Joseph Phelps,  que eran para  mesas selectas y no para todo quisqui” cogí un respiro ya que me estaba ahogando de la rabía que sentía. Josef no sabía por donde mirar. Menos mal que el jefe entendió a la primera mi reacción por la metadura de pata de Josef. Continué  con la carga, ahora un poco más calmado “Josef. Después de todo lo que te enseñe y has aprendido aqui, no me lo creo. Pero por favor explícaselo al jefe mientras yo saco la mierda que ha dejado. Gracias a mi creatividad y la colaboración con el Chef podemos salir de ésta. Igual si tienes suerte no estarás despedido.” Me fui. Read More…